Tag Archives: fiestas patrias perú

Contigo Perú

25 Jul

Otro mes de julio se va y otro presidente llega. El balance con años anteriores podría decirse que es positivo, por lo menos anímicamente. Un Perú cada vez más orgulloso de su herencia cultural, celebrando los 100 años de Machu Picchu para el mundo; su herencia culinaria, pelando por la “causa” y el “suspiro” y por fin, después de casi 200 años,  celebrando su herencia racial.  Perú crisol de razas, dice el dicho y del dicho al hecho, parece ya no haber mucho trecho.

El manejo de la marca Perú, así como los recientes triunfos de nuestro seleccionados de voleibol y fútbol parecen haber contribuido enormemente con el objetivo de cohesionar a una sociedad, que estuvo siempre dividida étnicamente.

Con un trabajo parecido al que realiza publicitariamente United Colors of Benetton, nuestras “matadorcitas”  son un fenómeno social  que ha despertado el interés de los medios por su belleza, donde negra, rubia y chola lucen igual de encantadoras  y ganadoras. Esa mezcla de actitud vencedora con sus naturales atributos femeninos han hecho del seleccionado de voleibol un modelo a seguir donde todos nos vemos representados.

Algo similar sucede con la selección de fútbol,  “Perú loco y guerrero” decía el titular de un diario que refleja fielmente el sentir del pueblo que quiere triunfar, donde los tonos variopintos de piel de nuestros jugadores se unen en una bandera que sólo tiene dos, rojo y blanco.

La publicidad y los medios han hecho “normal” (algo que siempre debió haber sido) que los peruanos reconozcamos que somos diferentes, pero que peleamos por objetivos comunes, codo a codo, indio con blanco, chino con negro, etc. porque nos une un pasado y la esperanza de un mejor futuro.

Cada vez el Perú conoce más su pasado y más lo valora, que comentarios desatinados como el del Presidente García en contra de la creencia en los Apus y la cosmovisión andina, no sea ningún retroceso.

Otro 28 de julio está por celebrarse, pero que no quede tan sólo en el mecánico pasacalles militar, sino en el palpitar de una nación que vive su peruanidad de muchas maneras, pero sobre todo en esforzarnos en ser mejores cada día, cediendo el paso, no haciendo bulla con el cláxon, no ensuciando las calles, pagando nuestros impuestos, siendo amables con los demás  y respetándonos los unos a otros.

Feliz mes de la patria a todos.

El orgullo de los peruanos

27 Ago

Casi un mes ha pasado desde que los peruanos celebraron el 28 y 29 de julio; la sensación de cambio, el “optimismo” que alguna vez nos vendiera tiendas E.Wong  y los slogan estatales que nos demuestran que el Perú avanza (aunque no se sepa dónde), parecen haber tenido algún efecto sobre el positivismo del pueblo.

Desde hace algunos años atrás una cadena simultánea de hechos y circunstancias, como la crisis mundial del 2008, de la cual el Perú sorpresivamente salió bien parado, o los constantes disputas por la propiedad del pisco, o de la diablada con nuestros vecinos han hecho que los peruanos tomen conciencia de lo que son y que sientan orgullo ya no por cosas tan lejanas como la ciudadela de Machu Picchu o la de Caral o personajes de antaño como Miguel Grau.

Hasta hace algún tiempo, el peruano sólo miraba nostálgico por la televisión aquellos goles en blanco y negro  que alguna vez nos regalara Cubillas, o aquellos partidos de la selección de voleibol del 88 y se preguntaba cuándo me tocará a mí ver a mi país ganar.  Pues bien, ahora el Perú tiene para elegir a quién admirar, personajes de carne y hueso actuales, “vivitos y coleantes”, como Kina Malpartida, campeona mundial de box; la ya conocida Sofía Mulanovich, campeona de surf; la miss Mundo, Maju Mantilla o la nueva generación de chicas del voleibol;  porque en estos días el peruano saca pecho, por muchas cosas además de su gente, su comida, su música, hasta sus películas, aunque no las entienda, como el caso de la “Teta Asustada”. En resumen, el corazón de los peruanos parece haber vuelto a latir con fuerza, viendo como su terruño progresa, con nuevos cines por aquí y por allá, nuevos edificios, bus metropolitano, tren eléctrico,  hasta el guano de la isla nos ha dejado de apestar y ha vuelto a tener valor, además la integración de la raza andina, antes discriminada y que ahora es la protagonista de los medios de comunicación.

¿Vivimos un remedo de sueño americano, en el cual la gente apenas siente una ligera mejoría ya empieza a volar alto y siente que el Perú ya es un país del primer mundo?, ¿Aprenderemos algún día a amar una nación llena de gentuza que mete bala a niños de 3 años, que mea en la calle, que acepta y ofrece coimas, que te mete el auto y encima te insulta, que roba y secuestra a su antojo?  Sí la respuesta es sí, pues vamos por mal camino, ya que la mejoría de la nación no debe depender de factores externos (como todos los que he mencionado anteriormente) que nos hagan sentir mejor, sino de nuestro bienestar interno y cómo lo proyectamos a las personas. Si estoy bien conmigo mismo lo puedo estar con los demás. Parece que muchos ya se olvidaron de sus clases de ciencias sociales de primara, en la cual definen a la nación como la representación de nuestra sociedad, conformada por familias y las familias por individuos. Preguntémonos entonces, ¿Si el Perú tiene tantos logros entonces por qué de una vez  no somos una potencia? , es porque los méritos individuales de algunos peruanos pueden hacer sentir bien al pueblo,  pero el orgullo que sentimos en el mes de la patria debería ser propio y no ajeno. Qué hago yo por mi país y no qué hace mi país por mí, es una frase trillada de Kennedy, sin embargo poco aplicada. Así que si tú eres uno de esos peruanos que siente un orgullo chovinista por los logros de otros, por favor, colabora no ensuciando las calles, ni tocando el claxon sin sentido, respetando a los demás, cediendo el paso, tomando el bus donde corresponde, haciendo huelgas sin violencia y un largo etc. que en cada caso será más o menos, según le toque.  Recordemos que Japón no es un gran país por su territorio, sino por su gente; así que antes de hacer una patochada que deje mal al Perú (es decir a todos los peruanos) mejor hazte el harakiri.  Ahora sí, voy a retirar la bandera de mi techo, que hasta ahora no he sacado, por si acaso más por amor que por olvido. (¡Sí Juan!)