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¿Por qué el miedo vende tan bien?

16 Mar

Cuando los adultos le temen al cuco


El cuco parece ser el mejor marketero del  mundo, quizás porque estamos tan acostumbrados a él  desde muy chicos. Cualquier cosa que nos mandaran a hacer o que dejáramos de hacerlo, tenía al cuco de por medio. Haz esto o sino el cuco te comerá, duérmete, báñate, pórtate bien, tómate toda la sopa, etc. Todo este tiempo creí que el cuco sólo era para niños, pero no. Me he dado cuenta y lamentablemente recientemente que los adultos son muchos más asustadizos que los niños. Ya que los pequeños por lo menos no entienden muy bien a qué es a lo que temen. Sin embargo los grandes, gracias al “uso de la razón” han logrado moldear este temor hasta darle una forma concreta, más personal y para todos los gustos, un cuco retail (al detalle).

Pregúntenle a un americano, especialmente a un neoyorquino qué es a lo que más teme e inmediatamente responderá que a un terrorista. Razón no le faltaría, pero la paranoia con que vive, o mejor dicho, se tiene a la gente es excesiva y controladora, tal como nuestros padres con el viejo cuento del cuco. Hazle caso al gobierno o el “terrorista” te comerá.

Lo mismo ocurre en todos los ámbitos de la vida, como el religioso, si te portas mal te irás al infierno. Dicho sea de paso, ¿dónde vive el cuco, debajo de la cama de uno, en el ropero, o en el infierno?, no se sabe; lo único que importa es que debe dar miedo. Retomando el tema, la religión es la que mejor ha utilizado el recurso del cuco a lo largo de la historia y aún hoy existen muchas personas que le temen a este ser de gracioso nombre. No es fácil erradicar el temor al infierno, desde su inclusión en el nuevo testamento y con la marketera versión de Dante Aguilieri, casi todos sabemos que se trate de un lugar no muy bonito para pasarse la eternidad, ya que habrán tormentos, fuego, penurias y demás horrores que sólo una mente que se regocija en lo sádico es capaz de concebir. El gran problema es que para erradicar a este cuco simplemente se necesita dejar de creer en él…

… CREER, dense cuenta que es igual como cuando niño, te CREES el cuento del cuco, sólo que ahora hay un componente que hace al cuco casi invencible, intocable, casi con impunidad y se llama FE.

La fe no entiende de razones, por eso es fe y tratar de discutir este tema con alguien que sí cree es tan difícil como convencer a un niño que deje de tener miedo. Primero habrá que prender la luz y decirle que no hay nada allí y que sólo son cosas que imaginó (creyó mentalmente). El niño demorará en darse cuenta de que en verdad el cuco no existe, ya que él siente cosas por las noches… se ha sugestionado. Los mayores simplemente se sugestionan más.

La política es casi el mismo cuento, sólo que más organizado y con la ayuda de los medios de comunicación el cuco ahora aterra a las masas. Si votan por tal candidato habrá shock, si votan por el otro venderá el país a los extranjeros, si no votan por mí, se morirán de hambre… y la lista de promesas atemorizantes continúa casi hasta el infinito.

Entonces si el cuco está por todos lados, ¿quién podrá defendernos?, pues sencillamente nosotros mismos; no tomando lo que nos cuentan como un hecho, dudando de todo hasta no haberlo comprobado nosotros mismos, o por lo menos tener varias fuentes serias de un mismo acontecimiento. Si bien todo es relativo, hay cosas que por más que un grupo de personas diga que son ciertas, no necesariamente lo son, como el caso de las hadas, santa claus, etc. Una característica de la realidad es que tiene que ser objetiva, cosa que no pasa con la fantasía. Si controlamos esa fantasía desbordada, llena de cucos y otros seres, habremos conseguido dominar nuestros propios miedos y ya no seremos unos niños temerosos, así tengamos 30, 40 ó 50 años.

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