¿Por qué sentimos celos los humanos? Parte II.

5 Ago

Ésta es la segunda parte de la saga de “¿Por qué sentimos celos los humanos?”. A quienes por razones equis hayan llegado a este sitio sin leer la primera parte, quisiera –con su favor- interrumpirlos y pedirles encarecidamente que hagan clic aquí para que puedan enterarse cabalmente del tema en discusión. Habiendo resuelto estos asuntos organizatorios, prosigo con el artículo.

“Yo soy tuy@ y tú eres mí@ y en este plato nadie más tiene por qué meter su cuchara”. Ésta fue la conclusión a la que llegué en la sección anterior gracias a mis investigaciones caseras. En otras palabras, concluí que los celos son una expresión de la monogamia. Esto, por supuesto, aplicado a los celos de pareja para efectos prácticos. Es así que ahora, para averiguar si los celos son inventados o naturales, me veo en el deber de responder la siguiente pregunta lógica: ¿es la monogamia una cosa inventada por el hombre o es más bien natural?

Definamos primero la monogamia. Según la Real Academia Española, la monogamia es un “régimen familiar que veda la pluralidad de esposas.” Sí, yo también me sorprendí con esta definición ya que presenta una perspectiva masculina. Para sacarlos de la duda, les presento la definición de “poligamia” sacada de la misma fuente: “Régimen familiar en que se permite al varón tener pluralidad de esposas.” Nuevamente tenemos la perspectiva masculina. No quiero perder mucho tiempo repitiendo los ya bien conocidos chistes acerca del machismo en la lengua española, así que pasaré al siguiente paso que consiste en modificar un poco la definición “oficial” de lo que es la monogamia: para mí, un monógamo – independientemente de su género – es aquél que se permite a sí mismo tener un sólo cónyuge (sí, se escribe cónyuge; no conyugue) mientras que un polígamo, pues, se permite tener varios.

Muy bien, pasemos ahora a los jugosos argumentos. Muchos dirán que la monogamia, al igual que la poligamia, es, tal como lo dicen los señores de la RAE, un régimen, es decir, algo impuesto por el hombre. Así como los países tradicionalmente cristianos o católicos tienden a tomar la monogamia como su régimen oficial, algunos países tradicionalmente musulmanes toman a la poligamia como tal. Esto nos indicaría que ninguna de ellas es un resultado natural de la evolución o de la civilización humana, sino que son circunstancias del azar, elecciones fortuitas y aleatorias de alguna autoridad en algún momento histórico.

Pero la (clase de) historia siempre nos muestra que las cosas son más complicadas – o más lógicas – de lo que nos gustaría que fueran y el caso de la poligamia en países como Arabia Saudita y los EAU no es la excepción. Resulta que allá por los años 600, cuando Mahoma y compañía se propusieron conquistar tierras para propagar la religión islámica a través del Yihad, muchos hombres morían en la guerra, dejando a sus respectivas esposas viudas y a sus hijos, huérfanos. No sé si la visión de la época era realista, machista o sobreprotectora con respecto a las mujeres, pero la idea de una mujer sola y con hijos le parecía un desamparo al buen Mahoma, imagino que sobre todo debido a que las mujeres en la época no trabajaban, de manera que no tenían cómo sustentar a una familia económicamente a menos que tuvieran un marido. Por eso, y para protección de las mujeres de su sociedad, Mahoma decretó que todo hombre cuyo hermano o hijo muriera en la guerra dejando a una viuda, se hallaba en la obligación legal de casarse con ella. Vemos así que la poligamia musulmana nació de una intención -a mi parecer- muy sincera y noble. [Para mayor información sobre el estado actual de la poligamia en países musulmanes, hagan clic aquí.]

¿Podría la monogamia haber nacido de un razonamiento lógico de índole similar? Quizás hay algo en ella que no terminamos de entender, algo que estamos pasando por alto. Preguntémonos: si la monogamia tuviera algún sentido, ¿qué sentido tendría? O veámoslo así: si los humanos fuéramos por naturaleza monógamos, aquello nos distinguiría de (la gran mayoría de) los animales. ¿Qué podría haber en nuestra naturaleza que nos distinguiera de los animales y que a la vez pudiera convertirnos en seres monógamos? Aquí mi respuesta: nuestro sentido de individualidad.

Así es, los humanos somos las únicas criaturas sobre la faz de la tierra que han tomado consciencia del hecho de que no hay dos seres. A pesar de compartir más del 98% del código genético con nuestros congéneres humanos y – si no me equivoco – más del 90% con otros mamíferos, sabemos que no es lo mismo conversar con Juanito que con Pepito y que no da igual casarse con Fulana que con Sutana; vaya, ni siquiera nos da lo mismo nuestro perrito que el del vecino, ¿o sí? Poseemos un sentido de individualidad que nos hace querer ser reconocidos como individuos irrepetibles y, sobre todo, irremplazables. Así que sí, muy bonito, nada mejor que una conclusión limpia, lógica: la monogamia está en la naturaleza del hombre debido a su sentido de individualidad.

Sin embargo, hay una falla en esta conclusión, y es que de hecho sí existen personas que no tienen ningún problema con mantener varias relaciones a la vez, ni con que sus parejas las mantengan. Es decir, polígamos por naturaleza. Dichas personas son capaces de amar y respetar a cada una de sus parejas y de sentir una conexión diferente con cada una de ellas, apreciarlas a todas como los seres humanos que son y reconocer en cada una de ellas a alguien valioso. Si dijéramos que la monogamia realmente está en la naturaleza del hombre, prácticamente estaríamos excluyendo a estos “polígamos naturales” de la raza humana, lo cual no sería lógico …ni políticamente correcto, ja.

Dos cosas quedan por decir: la primera es que realmente existen monógamos y polígamos por naturaleza y que lo más sensato es, luego de averiguar con qué tipo de relación nos sentimos más cómodos, emparejarnos con aquellos que gusten de relaciones similares. La segunda es que las razones por las que polígamos y monógamos naturales coexisten en una misma realidad son más o menos extensas como para discutirlas en este mismo artículo. De manera que, para la curiosidad de mis lectores, dejaré este tópico para la última parte de esta saga de los celos.

Como un pequeño adelanto, haré una confesión: la conclusión a la que llegué acerca de los celos en el primer artículo (la misma que tomé como punto de partida para este) no es del todo correcta. Sé que para efectos prácticos me limité a hablar de los celos de pareja, pero seamos realistas: se pueden sentir celos por un amigo, por un familiar, por una mascota… por seres con los cuales no compartimos una relación “monógama”. De manera que los celos, en sí, no pueden ser una expresión de la monogamia. Serían más bien una expresión del deseo de la posesividad humana. Este deseo es el que discutiré en el próximo artículo. Hasta entonces, ¡gracias por leernos!

Anuncios

6 comentarios to “¿Por qué sentimos celos los humanos? Parte II.”

  1. Roberto Canani agosto 5, 2010 a 2:56 pm #

    ¡excelente artículo kiara!, mucho mejor que el primero diría yo, pero vaya que el primero también era necesario, por lo menos poder ver acá tu conclusión final. la verdad que la definición de la rae si me soprendió y divirtió demasiado, nunca reparé en lo machista que era nuestra lengua. en cuanto al islam, y al mundo musulmán, respeto mucho esa religión y sus creencias, y no todos los países que profesan la religión de mahoma (que la paz sea con él, como ellos dicen) son polígamos y no todos los hombres tienen derecho a tener varias esposas, ya que para hacerlo el varón debe procurar y proveer de todo a la mujer para que nada le falte. ya sin desviarme más del tema tu conclusión es algo que comparto contigo, salvo que me estés tendiendo una trampa y dirigiéndome a donde quieres, pero sí, los celos vienen del sentido de poseción, o posesividad humana, el hombre conquistador, conquista, territorios, países y también mujeres. posee, cosas, autos y también quiere poseer el amor.

    • Kiara Abad agosto 5, 2010 a 6:45 pm #

      bueno, ojo que no sólo el hombre siente celos, sino también la mujer, de modo que *spoiler alert* ya no estaríamos frente a un dilema masculino sino frente a uno humano.
      Pero ¡¡oh jo jo jo!! no más spoilers por ahora
      : D

      • Roberto Canani agosto 5, 2010 a 9:28 pm #

        si bueno, di el ejemplo del hombre, porque soy hombre (dah), relativismo según el sexo, pero normal, también puedo dar el ejemplo aplicado a la mujer, pero el asunto es que sí, tus spoilers son válidos y estoy emocionado porque parece que pronto habrá una conclusión.

  2. Isa Sz agosto 28, 2010 a 11:59 am #

    Aún estoy en donde define POLIGAMIA, y entiendo q es desde la perspectiva msculina, xq si fuera desde la femenina (en caso heterosexual) sería POLIANDRÍA …

    • Roberto Canani agosto 31, 2010 a 2:26 pm #

      poligamia según su significado etimológico es varios matrimonios y dentro de la poligamia se pueden dar la poliginia (un varón con varias mujeres) y la poliandria (mujer con varios hombres), sin embargo kiaria menciona que la rae, sólo muestra una de sus acepciones, en este caso hace referencia sólo a la poliginia, mostrando así el lado machista de nuestra lengua.

Trackbacks/Pingbacks

  1. ¿Por qué sentimos celos los humanos? Parte III. « Argumentando lo inargumentable - agosto 27, 2010

    […] el tema en cuestión, les ruego hacer clic en los respectivos links para leer la parte I y la parte II de “¿Por qué sentimos celos los humanos?” A continuación presento la tercera y última parte […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: