¿Por qué despreciamos la cultura popular?

5 Jul

Hace unos días tocamos el tema de cultura popular en la universidad. El profesor indicó: “Sólo se puede hablar de cultura popular bajo la premisa de que existe una alta cultura como concepto opuesto. A partir de ahí podemos empezar a elaborar tesis acerca de la existencia, de las características y de las funciones de la cultura popular”.

Pues bien. Digamos que la cultura popular es aquello que está al alcance del pueblo. Creo que no es necesario mencionar los nombres de quienes postularon las diferentes tesis con respecto a la cultura popular, ya que muchos de nosotros seguramente nos habremos encontrado con sus posiciones de una u otra manera en nuestras vidas. Por un lado tenemos a quienes desprecian la cultura popular, quienes dicen que todo aquello que llega a manos del pueblo es desennoblecido, devaluado, destrozado. Incluso si lo que llega al pueblo es la novena de Beethoven, el pueblo no podrá apreciarlo y si logra producir música, será sólo una burda imitación de la alta cultura, pero careciente de verdadero entendimiento. Por otro lado, tenemos a quienes afirman que toda cultura, alta o popular, es apreciable en todo sentido. Que ya sea que hablemos de La flauta mágica de Mozart o de Blitzkrieg de los Ramones, debemos estimarlos con igual valoración. Finalmente están los que delegitimizan la pregunta sobre el crédito de la cultura popular, afirmando que ésta no tiene más que la función inmediata de divertir y entretener. Es una cuestión de “¿me gusta o no me gusta?” y ya.

Finalmente queda en la boca el sabor amargo de no haber llegado a ninguna conclusión. Sólo tenemos un montón de teorías que acreditan o desacreditan a la cultura popular sin mayor punto de apoyo que el de la condición del vulgo para comprender y producir arte o ciencia. Pues he aquí algo un poco novedoso:

Habría que empezar por definir lo que es la cultura: si la cultura – que por cierto, viene de “cultivar” – es algo que nos debe hacer crecer, como el cultivo hace crecer a las plantas, nos veríamos obligados a diferenciar entre cultura popular y conocimiento de las masas. No podríamos meter en el mismo saco todo aquello que está al alcance de la recepción y producción de la mayoría. Cultura popular sería todo aquello que está a su alcance y que a la vez contiene una dosis de sabiduría, de inteligencia, vaya, de cultura; de algo que nos haga crecer como seres humanos.

Encuentro, por ejemplo, que muchos refranes (propiedad por excelencia de la cultura popular) contienen una gran sabiduría: ¿De qué sirve enojarse cuando las cosas nos van mal? Más inteligente y práctico es abordar las vicisitudes con ánimo y madurez, si ya sabemos que “a mal tiempo, buena cara”. Por otro lado, la idea de que la tierra es plana, era parte de la cultura popular antes de que Colón descubriera América, y no por eso ayudó al progreso de la ciencia o de la alta cultura.

Vemos así que un conocimiento masivo no necesariamente es cultural (sabio, inteligente).  Y entonces la pregunta relevante aquí es: ¿cómo aplicamos esto a nuestras circunstancias actuales? ¿Cómo sabemos qué es cultura popular y qué es conocimiento masivo hoy en día? Pues esta es la parte bella: no lo sabremos con seguridad, sino que dependerá de la percepción de cada uno de nosotros y cada uno de nosotros tendrá que encontrar argumentos propios para considerar cultural a tal o cual artista. Algunos podrán argumentar que los Ramones no son comparables con la novena de Beethoven y que Quino no es equiparable a Shakespeare, mientras que otros dirán que sí.

Sé que no estamos acostumbrados a valorar una incertidumbre como algo bello ya que siempre queremos respuestas claras, pero debemos ser capaces de ver más allá: al aceptar este nuevo concepto de cultura popular, no sólo estaríamos tomando consciencia de que del vulgo puede surgir belleza y sabiduría, sino también de que ésta belleza y sabiduría son de un carácter subjetivo que puede ser apreciado por diferentes personas en diferentes medidas. Y, tomando consciencia de esto, estaríamos más abiertos a escuchar opiniones diferentes sobre obras diferentes en diferentes medios.  ¿No les parece posible que descubramos la clave de la tolerancia cifrada en esta nueva apreciación de la cultura popular?

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6 comentarios to “¿Por qué despreciamos la cultura popular?”

  1. Roberto Canani julio 5, 2010 a 5:34 am #

    Felicitaciones Kiarita, por tu tema tan interesante y por el hecho de que al fin te animaste a colaborar.

    Leí con detalle tu post y la verdad creo (en mi opinión) que no debemos ser tolerantes con la llamada cultura popular. Porque siempre tiene que existir como mencionas al comienzo, la contraparte, la alta cultura, un crítico objetivo que nos indique ciertos parámetros, las normas o los cánones bajo los cuales percibimos la cultura. Mira tú la muchas críticas que recibe la RAE (Real Academia de la lengua) por ser tolerante, ha aceptado dotor (doctor) como válido, al igual que alcaldesa y presidenta, aún sabiendo que su orginal, alcalde o presidente son sustantivos asexuales por acabar en -e-.
    En fin sólo una muestra del peligro que conlleva la tolerencia. Ojo que no con ello estoy diciendo que del pueblo nada bueno se puede esperar… el jazz es de cuna humilde al igual que el tango,el reggae, el comic y el manga también fueron hechos por y para el pueblo y mira cómo ahora son vistos con otros ojos, es más creo que mayor pegada tienen en las esferas culturalmente más altas, y por qué, porque hubo alguien que supo serparar lo que sirve de lo que no, porque sino el rap y el hip hop, conjuntamente con el reaggueatón y la chicha, hubieran tenido la misma suerte. A pesar de que estos últimos ritmos mencionados, causan dinero y están de moda, no han calado en los sectores plenamente entendidos.
    Mira el caso de nuestra comida, comerte una salchipapa es tan rico como comer un gordon blue, pero tuvo que venir alguien con entendimiento como Gastón Acurio que pertenece a la alta cultura gastronómica para bajar al pueblo, ensuciarse, buscar lo que sirve y dejar el resto, por eso es que tenemos platos emblemáticos como un cebiche, tiradito, tacu-tacu, lomo saltado, causa, y otros no. no mencionaré cuales, pero tú me entiendes a dónde quiero llegar; el pueblo tiene potencial, pero el mismo pueblo no puede reconocerlo.

    • Kiara Abad julio 5, 2010 a 11:01 am #

      No es cuestión de ser tolerantes, sino de abrir la mente. Ver realmente qué hay de bueno en las obras que llegan a nosotros independientemente de lo que digan los más letrados; es decir, crear nuestra propia opinión pero sin caer en el facilismo de aceptarlo todo.
      Se me acaba de ocurrir otro tema paja ;D

  2. Roberto Canani julio 5, 2010 a 2:37 pm #

    ya pues, tú misma lo estás diciendo: el saber elegir, es tener la mente abierta. pero para saber elegir, tienes que tener algún conocimiento previo, alguna experiencia de lo que es bueno para saber discernir, de lo contrario pasará lo que dices: “el facilismo de aceptarlo todo”.
    pero ¿de dónde viene nuestro discernimiento? tiene que venir de un punto de partida, constante, no mutable, porque si muta, no habrá una pauta, un molde, y más que eso porque sabido es que lo innovador rompe esquemas y paradigmas, pero yo me refiero más a la esencia.
    ¿cómo te haces poseedor@ o merecedor@ de un ojo que sabe reconocer lo artísticamente bueno o positivo cuando lo ve? quizás te suene la siguiente canción: “y en la sombra mueren genios sin saber de su magia concedida sin pedirlo mucho tiempo antes de nacer.”

  3. Migue julio 5, 2010 a 4:25 pm #

    Hola buenísimo el artículo y tal, me gustó, tengo una duda qué es el pueblo y básicamente quiénes forman parte del pueblo y quiénes no?

    • Kiara Abad julio 7, 2010 a 11:08 am #

      oh, ¡¡¡Migue!!! Gracias por tu comentario n_n
      Bueno, “pueblo” en este contexto se suele definir por oposición a “élite”. Y cuando se habla de cultura, usualmente nos referimos a la “élite cultural”, es decir al grupo de personas (estudiados, académicos, gente que sabe, ja) que determina lo que es valioso para la cultura y lo que no lo es.
      El pueblo sería el resto, el grupo (mayor) de personas que usualmente no tiene estudios y, por lo tanto, ningún derecho de opinar sobre lo que es “culto” o no.

  4. Roberto Canani julio 5, 2010 a 5:04 pm #

    hola migue, en efecto, el tema que kiara propone es bueno, y nos hace pensar bastante.
    supongo que kiara, también te responderá, pero para aportar algo más, si nos vamos al significado de la palabra pueblo, nos vamos a extender bastante, ya que creo que deberíamos más apuntar más a la palabra “popular” que obviamente viene de pueblo, pero dentro de sus acepciones, a la que se refiere al conjunto de personas menos favorecidas culturalmente, para no mezclar el tema, con matices económicos u otro tipo de discriminación, ya que si bien hago distingos, más apunto a una meritocracia cultural, elitismo en el buen sentido, el que viene de la palabra elegir o seleccionar, y en el cual se premia a las personas en base a sus virtudes o méritos. es decir quién sabe más de cocina, pues el que ha aprendido y estudiado, o el que en base a su experiencia, ha aprendido empíricamente de sus errores y ahora es bueno, cualquiera de estos dos está por encima del resto para poder hablar del tema.
    ¿Qué opinas tú Kiarita?

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