NOS MUDAMOS

21 Mar

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InCOMBInables

20 Nov

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La hoja de ruta que tiene el Perú le ha  permitido, pese a haber tenido no tan buenos presidentes como Toledo o García y ahora Humala, seguir creciendo económicamente. El próximo presidente, por más inexperto que sea, le bastará ceñirse a lo que dicta la guía del país. ¿Lo podrá hacer? Esperamos que sí.

Pues bien, a nivel de ciudad, Lima debe hacer lo mismo, fijarse un sendero para los próximos años, que contemple los principales problemas una  otra vez repetidos por la población, como lo son la inseguridad ciudadana y el transporte.

Ya todos hemos visto que no es tarea fácil. Igual que un cáncer, que tiene una cura casi tan terrible como la enfermedad. Ordenar Lima es un trabajo sólo para valientes, que como estamos viendo le puede costar muy caro a la persona que está intentando extirpar el tumor maligno que aqueja Lima. Tratar de arreglar las cosas la condujo a una revocatoria propiciada por intereses personales y no teniendo en cuenta a la ciudad. No hay que ser experto en política, ni mucho menos, para darse cuenta que meterse con el ex alcalde y con los dos gremios (transportistas y trabajadores de la Parada) más temibles tiene su precio.

Desinformación en los medios, ofrecimientos demagogos, regalos, etc., sirvieron para alcanzar el número de firmas necesarias para la revocatoria y  poner en jaque a Susana Villarán. Yo no voté por ella, debo decirlo, antes que me hagan bullying político a mí también, me tilden de rojo u otra cosa peor. Sólo defiendo la bravura con que esta señora hizo frente a estos problemas y por tanto, merece mi apoyo.

Susana tiene varios proyectos además del reordenamiento del transporte, cosa que por sí sola me bastaría para apoyarla, también están la construcción de más vías y corredores viales, el teleférico de Lima, el centro de convenciones, etc.  Además sacó esos horribles colores amarillo y azul de Solidaridad Nacional que contaminaban visualmente la capital.

Como fuera, si la alcaldesa es mala, cosa que hasta ahora lo creo así, pues que no la reelijan cuando cumpla su periodo, pero que no la revoquen. Vargas Llosa está en contra de la revocatoria, la misma Lourdes Flores Nano, quien fuera su adversaria política, apoya a Susana y se mostró también en desacuerdo con la revocatoria. Entonces ¿por qué tendría que escuchar los rumores y repetir las cantinfladas de un grupo de “don nadies”, porque eso son, nadie los conoce, pero hablan sobre política como eminencias, que están en contra de la continuidad de la alcaldesa de Lima?.

Yo quiero viajar tranquilo y como gente, quiero una Lima mirando al futuro,  que aproveche al máximo su ubicación geográfica al centro de Sudamérica (al mejor estilo de Valdelomar) y con salida al mar. Una capital unida con todos sus conos y llegar a cada uno de ellos de forma rápida y segura. Bajo esa premisa, digo que los ambulantes de la Parada y el transporte informal son inCOMBInables con lo que queremos los limeños.

Contigo Perú

25 Jul

Otro mes de julio se va y otro presidente llega. El balance con años anteriores podría decirse que es positivo, por lo menos anímicamente. Un Perú cada vez más orgulloso de su herencia cultural, celebrando los 100 años de Machu Picchu para el mundo; su herencia culinaria, pelando por la “causa” y el “suspiro” y por fin, después de casi 200 años,  celebrando su herencia racial.  Perú crisol de razas, dice el dicho y del dicho al hecho, parece ya no haber mucho trecho.

El manejo de la marca Perú, así como los recientes triunfos de nuestro seleccionados de voleibol y fútbol parecen haber contribuido enormemente con el objetivo de cohesionar a una sociedad, que estuvo siempre dividida étnicamente.

Con un trabajo parecido al que realiza publicitariamente United Colors of Benetton, nuestras “matadorcitas”  son un fenómeno social  que ha despertado el interés de los medios por su belleza, donde negra, rubia y chola lucen igual de encantadoras  y ganadoras. Esa mezcla de actitud vencedora con sus naturales atributos femeninos han hecho del seleccionado de voleibol un modelo a seguir donde todos nos vemos representados.

Algo similar sucede con la selección de fútbol,  “Perú loco y guerrero” decía el titular de un diario que refleja fielmente el sentir del pueblo que quiere triunfar, donde los tonos variopintos de piel de nuestros jugadores se unen en una bandera que sólo tiene dos, rojo y blanco.

La publicidad y los medios han hecho “normal” (algo que siempre debió haber sido) que los peruanos reconozcamos que somos diferentes, pero que peleamos por objetivos comunes, codo a codo, indio con blanco, chino con negro, etc. porque nos une un pasado y la esperanza de un mejor futuro.

Cada vez el Perú conoce más su pasado y más lo valora, que comentarios desatinados como el del Presidente García en contra de la creencia en los Apus y la cosmovisión andina, no sea ningún retroceso.

Otro 28 de julio está por celebrarse, pero que no quede tan sólo en el mecánico pasacalles militar, sino en el palpitar de una nación que vive su peruanidad de muchas maneras, pero sobre todo en esforzarnos en ser mejores cada día, cediendo el paso, no haciendo bulla con el cláxon, no ensuciando las calles, pagando nuestros impuestos, siendo amables con los demás  y respetándonos los unos a otros.

Feliz mes de la patria a todos.

El dilema del traductor

23 Abr

Como les comentó Roberto con motivo de la publicación de mi traducción del Canto Coral a Túpac Amaru, uno de mis hobbies es traducir. Además de ser una afición – casi enfermiza – mía, la considero un asunto de lo más interesante y quisiera compartir con ustedes un par de impresiones al respecto.

¿Cuál es la receta para traducir? Básicamente, necesitamos tres ingredientes: 1) el texto en cuestión a ser traducido; 2) conocimiento suficiente del idioma en que fue escrito y 3) conocimiento suficiente del idioma al que lo vamos a traducir. Utilice un poco de sentido común y buen gusto para aderezar.

Claro que no es lo mismo traducir una canción que un manual de usuario, ni es lo mismo traducir un cuento que un anuncio de propaganda. Cada traducción tiene sus propias demandas: el texto legal exigirá la traducción más literal posible, el poema pretenderá conservar la rima y la métrica, lo mismo que las canciones, el cuento tendrá que transmitir las mismas sensaciones, y así. Mis favoritas son las así llamadas “traducciones literarias”, es decir, las de textos literarios (pues duh…). Y como mientras más cortos los textos, más fácil de abarcar visualmente resulta la traducción, es de imaginarse que termino traduciendo canciones y poemas más que nada.

Pero ¿por qué traducir? O, cambiando primero de perspectiva, ¿por qué leer una traducción? Digamos que me gusta, no sé, Khalil Gibrán. Yo, lamentablemente, no hablo árabe. Sin embargo, he escuchado grandes halagos a la belleza de los textos escritos por Khalil Gibrán y me gustaría conocerlos. De manera que no me queda más remedio que leer la traducción. ¿Y qué es lo que mueve al traductor? ¿Un sentimiento de solidaridad hacia aquellos que no dominan el idioma que él sí? Puede ser. Aunque en mi caso yo diría que se trata más de una vocación de intérprete. Así como a muchas personas les nace transmitir el significado de un poema a través de un análisis, a mí me nace hacerlo a través de algún otro idioma. Sin mencionar que es un ejercicio sumamente entretenido para el cerebro, ¡créanme!

Pero, les confieso, he sido criticada por un par de amigos. Y es que realmente la traducción tiene varios contras. Empezando por lo más básico: escuchen a dos personas hablando dos idiomas distintos que ustedes no conozcan. A pesar de que a ninguna de las dos le entenderán un rábano, les resultará evidente que ambos idiomas suenan distinto. Y es un hecho: cada idioma cuenta con una gama diferente de sonidos. Y eso, al traducir, sobre todo cuando se trata de un poema o de una canción, es crucial. Vean esto:

A algunos éstas traducciones les causarán gracia; a otros, cólera. Un amigo lo vio y me dijo “guao… qué horrible”. Yo lo vi y pensé “guao… qué genial”. Ya ven. (Por cierto, no les pongo los originales porque imagino que la mayoría los conocerán.)

Pero volviendo a lo que decía sobre las gamas de sonidos: el inglés no lleva la erre a la garganta como el alemán o el francés, lo cual le da un efecto completamente distinto al todo. Además, de todos los idiomas que conozco, el inglés es el más capaz de decir mucho en pocas sílabas (porque es el que tiene más palabras monosílabas). Por eso, en la época de los Beatles y los Rolling Stones, adquirió el sobrenombre del “idioma para el rock”. Además, las letras no reflejan una traducción literal. Y es que, sobre todo en el caso de las canciones, el traductor se ve obligado a sacrificar la semántica a cambio de que la nueva letra quepa perfectamente en el número de sílabas que tiene a disposición.

Esto, en el caso de los poemas, puede variar, porque no hay una música que nos limite. Sin embargo, uno debe procurar que la métrica sí acompañe y que, en la medida de lo posible, enfatice el efecto de las palabras. Para muestra les dejo mi traducción del soneto 105 de Shakespeare:

A quien le interese un poco el aspecto técnico de la traducción: aquí he tenido que reemplazar el “blank verse” (diez sílabas métricas por verso) por una variante más común en el español y más sencilla de lograr en nuestro idioma a mi parecer: el verso endecasílabo (once sílabas métricas). La gravedad del asunto la entenderá cualquiera que haya aprendido que el “blank verse” es algo sumamente típico para un soneto shakesperiano. Deshacerse de esa característica fue, para decirlo amablemente, una decisión dolorosa. En este punto quisiera agregar que soy consciente de que no faltarán los fans de Shakespeare que salgan a decir que, no sólo por la variación en la métrica, sino en general por el hecho de traducir el poema, se le quita la escencia, se pierde el significado original, el sentimiento con el que fue creado. No podría estar yo más de acuerdo: así como defenderé a capa y espada que las traducciones de Edgar A. Poe al francés no pueden ser mejores que los originales aunque las haya hecho Charles Baudelaire o cualquier otro genio de la palabra, jamás pretenderé que una traducción resulte mejor que su original. Siempre será diferente, algo perderá y algo ganará y, de manera ideal, ambas versiones serán estéticamente comparables.

Quiero terminar contándoles una anécdota: cuando Mozart compuso La Flauta Mágica, lo hizo en alemán para demostrar que las óperas no sólo podían ser bellas si se escribían en italiano, que era lo que se pensaba en la época. La belleza y el consecuente éxito de su obra rompió con algunos de los prejuicios de entonces. Y yo creo que nosotros también podríamos acostumbrar un poco el oído a dejarse de mañoserías y escuchar otros idiomas con la mente un poco más abierta. Por ahí que nos sorprenden, ¿no?

¿El cholo agringado o el gringo acholado?

22 Mar

Una vez más asistiré a votar, con cierta fe en mi candidato, que ha sido elegido obviamente, por conocimiento de sus propuestas y su hoja de vida y quizás como siempre, mi candidato no salga, es más quizás ni pase a segunda vuelta.

Desde que tengo uso de razón recuerdo que el pueblo siempre se queja porque nos gobierna la oligarquía, los pocos adinerados de siempre, pero también desde la primera elección presidencial que me acuerdo entre Vargas Llosa y Fujimori, el que ha elegido al Presidente del Perú, siempre ha sido el pueblo y no al revés. Ya que Fujimori era visto como el chinito trabajador, emigrante, en su tractor, contra un intelectual como Vargas Llosa que era el favorito de los sectores A y B. Lo mismo pasó con Toledo, que vendió su imagen como la reencarnación de Pachacutec, aunque haya estudiado en Harvard y esté casado con una belga, tampoco siendo éste el candidato de la clase media alta, sino de las masas quienes vieron en su candidatura el cumplimiento de una profecía.

Ahora, las cifras de las encuestadoras están más apretadas, que los órganos genitales de PPK y los medios de comunicación están más interesados no en el primer y segundo lugar, sino en el primero y el último. ¿Por qué? Porque quizás entre ellos hay más que una simple rivalidad, una ex amistad por lo menos laboral, ya que Pedro Pablo Kuczynski  fue el ministro de economía de Toledo en su anterior gobierno, sino también por la diferencia étnico/cultural entre ambos. Por un lado tenemos al gringo PPK, con doble nacionalidad, que su impronunciable nombre lo hecho usar siglas como ocurre con Kentucky Fried Chiken o Head and Shoulders, o que su tamaño (altura y zapatos) y color de piel (rosadito) lo convirtieron en “blanco perfecto” para las mal intencionadas tías del “Llaoca” y que cambiaron las cifras de las encuestas en nuestro país,  beneficiando sustancialmente a Kuczynski  reflejándose claramente en un A.C. y D.C. (Antes de los cojones y después de los cojones). Además, toca la flauta… ojo que no estoy hablando en doble sentido, sino que el tío también toca la flauta traversa; PPK ha adoptado como mascota al cuy Ppkuy, roedor oriundo, que simbólicamente también nos vuelve a recordar la virilidad de este longevo personaje.  En pocas palabras, PPK un gringo que se muere por ser cholo, que tiene una gran empatía con la gente de la selva y también con sorprendente aceptación con los reacios y desconfiados pobladores de Puno. En Lima ni hablar, le bastó con usar las redes sociales, para estar primero en la capital.

Por otro lado está Alejando Toledo, que estando arriba de las encuestas, lo único que ha hecho es bajar, (aunque sigue primero)porque su estrategia de atacar al que está último sólo ha beneficiado al agredido y encima con el dichoso examen toxicológico que se negaba a realizar, aceptando hacérselo después con un laboratorio que dijo que no realizaba ese tipo de pruebas y encima fue  de carácter privado;  con esto lo único que hizo fue reforzar la imagen de mentiroso y juerguero que ya tenía el Past President.  Los analistas mencionan que el jingle de su propaganda, lo hizo, lo hará, sólo le han restado puntos, ya que obliga a las personas a hacer memoria de las obras del ex presidente;  el problema es que la gente suele recordar más lo malo que lo bueno y Alejandro Toledo tiene muchas cosas (Eliane, Zaraí, primos, juergas, etc.) que la ciudadanía no quiere que vuelva realizar.

Sin embargo, es muy probable que Toledo se vuelva a reelegir, que PPK no llegue ni a segunda vuelta y que nuevamente no salga el candidato de la clase media alta, pero por lo menos el Perú habrá vivido una fiesta electoral como pocas, con cosas, más que políticas y serias, divertidas y ocurrentes.

Como dice el dicho, dime quién es tu presidente y te diré que clase de país tienes.  ¡A reír!

Sobre la choledad

16 Mar

Viendo una entrevista en el canal de YouTube de Luis Carlos Burneo (AKA Henry Spencer), comencé a reflexionar sobre este asunto de la choledad y el choleo en el Perú. Ante todo, es necesario decir que el tema de la choledad y el choleo tiene para rato y no puede tratarse de cabo a rabo en un artículo de blog. A esto agrego que no soy estudiante de antropología, ni de etnología, ni de sociología, ni vivo actualmente en el Perú. Sin embargo, me gustaría compartir mis impresiones al respecto, ya que considero necesaria una discusión clara, directa y sin tabúes del asunto, una que (muy para pena mía) no he encontrado aún.

Existen varias fuentes que hablan sobre la etimología de la palabra. En un artículo reciente de El Comercio leí que Martha Hildebrandt (una respetada lingüista peruana) decía que no se conocía exactamente su origen. Por otro lado, el Inca Garcilaso de la Vega explica que, durante la colonia, tuvieron que inventarse nuevas denominaciones para las nuevas razas que nacían del mestizaje y que así nacería el término “cholo”, el mismo que el Inca define de la siguiente manera: “Al hijo de negro y de india, o de indio y de negra, dicen mulato y mulata. A los hijos de éstos llaman cholo; es vocablo de la isla de Barlovento; quiere decir perro, no de los castizos (raza pura), sino de los muy bellacos gozcones; y los españoles usan de él por infamia y vituperio.” Siguiendo con la lista, la RAE indica que el cholo es el “mestizo de sangre europea e indígena” – con lo cual, por cierto, no especifica la generación del mestizaje. Otras fuentes que encontré indican que “cholo” se les decía más bien a los hijos de indio y mestiza o de india y mestizo (siendo el mestizo o mestiza un hijo de indio con española o al revés).

Todas las fuentes indican que el término se refiere, de una manera u otra, a una persona de ascendencia indígena sudamericana. Además, algo que quisiera rescatar del texto del Inca Garcilaso de la Vega es el hecho de que el término era originalmente utilizado con desprecio y que incluso se refería (según el Inca) a los perros que no son de raza pura.

Teniendo esto en cuenta en cuanto a lo que al origen de la palabra se refiere, quisiera referirme ahora a su uso, cuya historia es un poco más complicada. Lo que a mí me ha llegado a través de mi madre (sí, creo que sobre todo a través de ella) y también a través de la cultura en la que me he movido, es esto: el cholo es alguien de mal gusto o de costumbres y/o comportamientos de mal gusto o inapropiados (“Ay, no seas chola, cómo te vas a vestir así”, “Míralo cómo maneja, ¡cholo tenía que ser!”).

Vemos claramente que el vocablo ha sufrido una transformación semántica. ¿Cómo se dio esta evolución? La respuesta me resulta dolorosamente sencilla: idiomáticamente, hemos heredado la idea de que todo aquello proveniente de las razas nativas, todo lo que no es puramente español y que, consecuentemente, no es blanco, es de mal gusto.

De más está decir que este asunto se remonta al momento del choque entre las culturas europea e indígena. Es posible, si nos apoyamos en el texto de Garcilaso, que la palabra haya nacido durante la Colonia. Sin embargo, el desprecio que se esconde en ella es algo que viene desde antes: es un desprecio que nos llega desde que los españoles se encontraron con tribus de “salvajes incivilizados” a los cuales había que civilizar, desde que los curas cristianos debatían sobre si el indio tenía alma o no, sobre si valía la pena perdonarles la vida o no, y desde que decidieron hacerles creer a las nuevas generaciones indígenas (y mestizas) que la vieja cultura europea era, de lejos, mejor y más avanzada que la suya propia, destruida deliberadamente por aquellos conquistadores.

Muchos querrán (o a lo mejor sentirán incluso la tonta obligación moral de) refutar esto, porque suena y se ve muy mal que se diga que, en pleno siglo XXI, estemos prolongando un racismo centenario. Pero seamos francos: el término “cholo” ha evolucionado dentro un contexto social en el que gran parte del sector adinerado peruano puede remontar su tradición aristocrática (entiéndase: su riqueza y autoridad) a una ascendencia española. Vean nada más la lógica que guardaría el estereotipo: los ricos blancos, los cholos pobres; los españoles conquistadores, los indios conquistados. Y como ejemplo cortísimo, basta con preguntarles los apellidos a los habitantes de los asentamientos humanos y luego hacer lo mismo con las familias de San Isidro. ¿Dónde creen que encontrarán más Quispes, Chambis y Choques y dónde más Rodríguez, Mirós y Alvarados? Pues ya ven.

“La historia la escribe siempre el que gana la guerra.” Y en nuestro caso, ya que el idioma también nos lo impusieron, podemos pensar que fue la necesidad de los aristócratas (ex-conquistadores) de diferenciarse del pueblo física, jerárquica y, sobre todo, culturalmente, la que generó esa primera evolución semántica de la palabra que nos hace pensar en el cholo típicamente inculto, de mal vestir y de mal hablar, en el cholo típicamente de mal gusto, en el cholo típicamente pobre o incluso – en los casos más graves – en el cholo satanizado como traicionero y ambicioso. Aquí cabe mencionar que estos estereotipos se hallaron constantemente avalados por el hecho estadístico de que eran las personas de ascendencia indígena (o de ascendencia no española) las que típicamente han tenido menos acceso a la educación, a posiciones socio-económicas elevadas, etc.

Obvio, luego vino la independencia, la república, teníamos otras cosas más importantes en qué pensar. Pero igual seguimos usando el “cholo” hasta que sucedió algo curioso: las dos acepciones del vocablo se desprendieron y, por un lado, (creímos que) olvidamos la parte del racismo despectivo para quedarnos sólo con el significado de lo inculto, lo de mal gusto, lo malo. Por otro lado, nos quedamos meramente con la acepción racial de la palabra. De aquí que haya quienes dicen que “cholo” no es un insulto, que se refiere meramente al color de la piel, que es como decir “negro”, que a lo mejor antes, en los tiempos del racismo, era un insulto, pero que ahora no tiene por qué ser tomado a mal.

No lo desmiento: efectivamente hay quienes dicen “cholo” sólo para referirse a la persona de mal gusto, y hay quienes lo dicen para referirse a la persona de rasgos indígenas. El problema es que estos dos usos a veces se funden y se confunden. Un claro ejemplo es el blogger autodenominado “El Maestro”, quien se autoproclama no racista y escribe las siguientes líneas:

Cuando el cholo ignora su condición, es común que trate de ingresar a locales reservados para gente decente. (…) Mi perro orina en el inodoro y jala la palanca. Pero cualquier persona, y con mucha razón, prefiere que el perro no entre a su local, pues la mayoría de los perros no han aprendido este comportamiento socialmente aceptable (para los humanos, no para los perros). Fuera del hecho de que pocos cholos saben orinar dentro de la taza y ninguno jala la palanca, hay muchas razones por las que los dueños no querrán permitir el ingreso de indígenas en su local (sí, dije indígenas, no cholos; ver más adelante, y ver Preguntas Frecuentes). (…) El estado toma medidas similares en cuanto a la conducción de vehículos bajo efecto del alcohol. No todas las personas con alcohol en la sangre van a causar un accidente, pero es preferible no dejarles manejar porque estadísticamente causan más accidentes. De la misma manera, estadísticamente los indígenas en el Perú son más pronos a este tipo de conducta. Por ende, si eres uno de esos pocos indígenas que no son cholos, no te ofendas la próxima vez que te nieguen el ingreso a un local. Es por la seguridad de todos.

Como ya dije, hemos heredado idiomáticamente el concepto de que lo indígena es de mal gusto. Inconscientemente, aceptamos esa relación “lógica” y decimos “cholo tenías que ser” creyendo que nos referimos al cholo de mal gusto cuando, en el fondo, nos estamos refiriendo también al indígena, al que se le dice “cholo” por desprecio.

Ojo: no pretendo criticar a todo aquél que haga uso de la palabra “cholo” porque, efectivamente, su uso no siempre tiene que estar cargado de desprecio obligatoriamente. Ha habido una segunda evolución semántica que me interesa explicar. No sé cuándo se llevó a cabo, aunque yo me imagino que se dio casi inmediatamente después de la creación del vocablo “cholo” y que se propagó con los movimientos modernos de igualdad, de antirracismo.

Es ese uso del “cholito” con cariño. Y su evolución es muy fácilmente explicable: consiste en convertir un insulto en una palabra inofensiva y hasta afectuosa para 1) burlarme de quienes utilizan el insulto en mi contra y que éste así no me duela tanto y/o 2) para ayudarme a asumir más fácilmente mi condición de insultado. Sería equivalente a que yo y mis demás compañeros latinos en el extranjero empezáramos a llamarnos “sudacas” entre nosotros, con cariño y como una especie de burla hacia quienes nos discriminan utilizando el término despectivamente.

Lamentablemente, a pesar de los usos cariñosos e inofensivos del vocablo en cuestión, aún hay algo de tela por cortar, ya que yo no creo que el desprecio escondido en la palabra “cholo” se haya desvanecido por completo. Puede ser, en mi opinión, que se haya diluido en nuestro subconsciente y que siga ahí, latente, sin que nosotros lo notemos. Y es importante tomar consciencia de esto porque las palabras no son sólo palabras: nuestro idioma define, de una manera sutil, nuestra forma de pensar y de razonar. Y los lingüistas saben que mientras más sutiles sean las acepciones en un idioma, mientras menos se noten, tanto más profundamente arraigadas se encuentran en la mente porque ésta las da más por sobreentendidas. Y creo que éste es el caso del “cholo”.

En este aspecto, me gustaría ver que los medios de comunicación colaboraran más activamente en la superación de esta traba. Modelos de rasgos mestizos en los anuncios o diseños inspirados en patrones nativos serían ejemplos de que nuestros estándares estéticos se están moviendo y, como seguramente ya muchos lo han notado y dicho, un gran avance.

En el video que mencioné al inicio se dice que todos los peruanos llevábamos un cholo dentro. Más allá del hecho de que “el que no tiene de inga, tiene de mandinga”, no creo que él se haya estado refiriendo al sentido etimológico original de la palabra, sino al uso que le damos hoy en día: el cholo es aquél cuyos gustos y costumbres están impregnados de matices indígenas, de matices cholos pues.

En este sentido, ser cholo es tan bueno o tan malo como ser blanco, chino, negro, indio o lo que sea. La diferencia es que cada peruano tiene una herencia cultural que indiscutible e innegablemente engloba también esos matices amerindios. Todos tenemos algo de cholo. Y a mucha honra, sí señor.

¿Por qué el miedo vende tan bien?

16 Mar

Cuando los adultos le temen al cuco


El cuco parece ser el mejor marketero del  mundo, quizás porque estamos tan acostumbrados a él  desde muy chicos. Cualquier cosa que nos mandaran a hacer o que dejáramos de hacerlo, tenía al cuco de por medio. Haz esto o sino el cuco te comerá, duérmete, báñate, pórtate bien, tómate toda la sopa, etc. Todo este tiempo creí que el cuco sólo era para niños, pero no. Me he dado cuenta y lamentablemente recientemente que los adultos son muchos más asustadizos que los niños. Ya que los pequeños por lo menos no entienden muy bien a qué es a lo que temen. Sin embargo los grandes, gracias al “uso de la razón” han logrado moldear este temor hasta darle una forma concreta, más personal y para todos los gustos, un cuco retail (al detalle).

Pregúntenle a un americano, especialmente a un neoyorquino qué es a lo que más teme e inmediatamente responderá que a un terrorista. Razón no le faltaría, pero la paranoia con que vive, o mejor dicho, se tiene a la gente es excesiva y controladora, tal como nuestros padres con el viejo cuento del cuco. Hazle caso al gobierno o el “terrorista” te comerá.

Lo mismo ocurre en todos los ámbitos de la vida, como el religioso, si te portas mal te irás al infierno. Dicho sea de paso, ¿dónde vive el cuco, debajo de la cama de uno, en el ropero, o en el infierno?, no se sabe; lo único que importa es que debe dar miedo. Retomando el tema, la religión es la que mejor ha utilizado el recurso del cuco a lo largo de la historia y aún hoy existen muchas personas que le temen a este ser de gracioso nombre. No es fácil erradicar el temor al infierno, desde su inclusión en el nuevo testamento y con la marketera versión de Dante Aguilieri, casi todos sabemos que se trate de un lugar no muy bonito para pasarse la eternidad, ya que habrán tormentos, fuego, penurias y demás horrores que sólo una mente que se regocija en lo sádico es capaz de concebir. El gran problema es que para erradicar a este cuco simplemente se necesita dejar de creer en él…

… CREER, dense cuenta que es igual como cuando niño, te CREES el cuento del cuco, sólo que ahora hay un componente que hace al cuco casi invencible, intocable, casi con impunidad y se llama FE.

La fe no entiende de razones, por eso es fe y tratar de discutir este tema con alguien que sí cree es tan difícil como convencer a un niño que deje de tener miedo. Primero habrá que prender la luz y decirle que no hay nada allí y que sólo son cosas que imaginó (creyó mentalmente). El niño demorará en darse cuenta de que en verdad el cuco no existe, ya que él siente cosas por las noches… se ha sugestionado. Los mayores simplemente se sugestionan más.

La política es casi el mismo cuento, sólo que más organizado y con la ayuda de los medios de comunicación el cuco ahora aterra a las masas. Si votan por tal candidato habrá shock, si votan por el otro venderá el país a los extranjeros, si no votan por mí, se morirán de hambre… y la lista de promesas atemorizantes continúa casi hasta el infinito.

Entonces si el cuco está por todos lados, ¿quién podrá defendernos?, pues sencillamente nosotros mismos; no tomando lo que nos cuentan como un hecho, dudando de todo hasta no haberlo comprobado nosotros mismos, o por lo menos tener varias fuentes serias de un mismo acontecimiento. Si bien todo es relativo, hay cosas que por más que un grupo de personas diga que son ciertas, no necesariamente lo son, como el caso de las hadas, santa claus, etc. Una característica de la realidad es que tiene que ser objetiva, cosa que no pasa con la fantasía. Si controlamos esa fantasía desbordada, llena de cucos y otros seres, habremos conseguido dominar nuestros propios miedos y ya no seremos unos niños temerosos, así tengamos 30, 40 ó 50 años.

Fotografías de Vanessa Ruiz Gamero

18 Feb

Fotógrafos hay muchos, pero de los buenos, pocos.

Quiero compartir con ustedes algunos de los trabajos de mi amiga Vanessa Ruiz, poseedora de una súper personalidad y carisma, que a través del lente ella plasma en todos sus trabajos.

Con ustedes una muestra de su portafolio.

Si quieren ver más fotos o ponerse en contacto con ella lo pueden hacer a través de su página del facebook o le pueden escribir al mail: vane_rg2@hotmail.com  pregunten con confianza que la chica ama el arte. Es más si desean una sesión fotográfica, díganle que vienen de parte mía (Roberto) o de Argumentando lo inargumentable, para que les haga un precio especial en sus fotos.

CANTO CORAL A TÚPAC AMARU, QUÉ ES LA LIBERTAD

14 Feb

Recuerdo que la última vez que leí este canto estaba aún en el colegio. Kiara, quien tiene como hobby la interpretación, pasó al inglés el poema, me lo envío al correo y al leerlo en ambas versiones, caí en la cuenta que la bravura, la pasión, el coraje y el sentimiento con que fue escrito son evidentes en ambos idiomas. Es decir, no perdió nada al contrario siguió tan universal como siempre y es que quizás el sentimiento de libertad no necesite de mayores intérpretes, como el famoso grito de libertad de William Wallace. A mi humilde opinión eso es algo que no logra un poema cualquiera, claro que la traducción por parte de Kiara también es precisa, así que sin más relleno, compartiré a través del blog el canto a Túpac Amaru:  Qué es la libertad.

Yo ya no tengo paciencia para aguantar todo esto

Micaela Bastidas

Lo harán volar con dinamita.
En masa, lo cargarán, lo arrastrarán.
A golpes, le llenarán de pólvora la boca.
Lo volarán:
¡y no podrán matarlo!

Lo pondrán de cabeza.
Arrancarán sus deseos, sus dientes y sus gritos.
Lo patearán a toda furia.
Luego lo sangrarán.
¡y no podrán matarlo!

Coronarán con sangre su cabeza;
sus pómulos, con golpes y con clavos sus costillas.
Le harán morder el polvo
Lo golpearán:
¡y no podrán matarlo!

Le sacarán los sueños y los ojos.
Querrán descuartizarlo grito a grito.
Lo escupirán.
Y a golpes de matanza, lo clavarán:
¡y no podrán matarlo!

Lo podrán en el centro de la plaza,
boca arriba, mirando al infinito.
Le amarrarán los miembros.
A la mala tirarán:
¡y no podrán matarlo!

Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.

Querrán descuartizarlo, triturarlo,
mancharlo, pisotearlo, desalmarlo.
Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.

 Al tercer día de los sufrimientos,
cuando se crea todo consumado,
gritando ¡libertad! sobre la tierra,
ha de volver.
Y no podrán matarlo.

CHORAL CHANT FOR TUPAC AMARU, WHAT IS FREEDOM

I don’t have any more patience to endure all this.

Micaela Bastidas

They’ll blow him up with dinamite.
En masse, they’ll carry him, they’ll drag him.
Beating him, they’ll stuff his mouth with gunpowder.
They’ll blow him up.
And they will not destroy him!

They’ll put him up side down.
They’ll tear out his wishes, his teeth and his screams.
They will kick him bursting with rage.
After that they’ll bleed him.
And they will not destroy him!

They will crown his head with blood,
his cheekbones with punches and his ribs with nails.
They’ll make him bite the dust.
They’ll beat him up.
And they will not destroy him!

They’ll pull out his dreams and his eyes.
They’ll want to chop him scream by scream.
They’ll spit on him.
And with slaughtering hits, they will stab him.
And they will not destroy him!

They will put him in the center of the plaza,
on his back, looking towards the infinite.
They will tie up his limbs.
They’ll pull with all their strength.
And they will not destroy him!

They’ll want to blow him and he will not be blown.
They’ll want to break him and he will not be broken.
They’ll want to kill him and he will not be killed.

They’ll want to rip him apart, to crush him,
to stain him, to trample him, to steal his soul.
They’ll want to blow him and he will not be blown.
They’ll want to break him and he will not be broken.
They’ll want to kill him and he will not be killed.

On the third day of the suffering,
when everything seems to be over,
screaming “freedom!” on the earth
he shall come back.

And they will not destroy him.

¿Jaime Cuadra es el Michael Bublé peruano?

31 Ene

¿Y quiénes son Jaime Cuadra y Michael Bublé? Pues a estas alturas del campeonato…  como se suele decir,  ya no podemos permitirnos pasar por alto el trabajo que viene realizando Jaime Cuadra, compositor peruano que ya nos ha regalado varias adaptaciones electrónicas de temas criollos y otros de antaño como en su producción que lo lanzó a la fama “Cholo Soy”, más adelante hecha trilogía. Además Cuadra ganó presencia internacional al prestar su música a la banda sonora de la película de James Bond, A quantum of solace.  Mientras que Michael Bublé es el hijo bonito de Canadá, quien se ha ganado fama en Estados Unidos, Japón y Europa por interpretar muy a su estilo canciones clásicas de Frank Sinatra, Tony Benet y otros cantantes del género; además de sus éxitos personales como Home, Everything, entre otros, que alguna vez pudimos escuchar en Lima a través de Telestereo 88.fm.

Pues bien, Cuadra, ni tonto ni perezoso, sigue probando géneros musicales, siendo ahora el turno del jazz y el bolero. Afortunados los melómanos que disfrutamos de estos  ritmos y el ballroom dance; y con cada adaptación de los clásicos de siempre. Por eso la gran expectativa que tuve hacia su último álbum “Latino”, que si bien tiene cosas interesantes como la versión a duo de Acércate más, junto a una excelentísima y sorprendente voz de Lorena Caravedo  o  la contagiante Medley Cha Cha Cha, el resto del disco no muestra nada nuevo y lo que es peor, deja la sensación de que Cuadra ha querido tomar prestado el estilo de Michael Bublé y esto se nota muy de sobre manera en la canción Quién será. Si bien es cierto que en su mayoría Bublé interpreta covers de temas harto conocidos, lo hace como él sabe, dándoles a cada tema su propio sello; y justamente eso es algo que para mi gusto le faltó a “Latino”, algo más de originalidad.

Lo que se viene ahora es un show estilo Big Band (varios músicos de jazz en escena – Gran Banda) en La Arena de Asia  el viernes 4 de febrero junto a Roxana Valdivieso;  en ese aspecto sí felicito lo que viene haciendo Jaime Cuadra por poner al alcance de la mano este tipo de eventos que no se ven tan frecuentemente en Lima y recordarle que si bien él no ha descubierto la pólvora, sí la puede poner en un envase diferente.